COMO TRABAJO SOCIAL ES UNA GRAN INFLUENCIA EN EL ASPECTO DE TRABAJO INFANTIL
- Los programas de transferencias en efectivo y en especie, condicionados o no, que mejoran la seguridad del ingreso de las familias y facilitan el acceso a la educación y a la atención sanitaria ayudan a prevenir el trabajo infantil y promueven la inscripción de los niños en la escuela o un control médico regular de los mismos.
- Los programas públicos de empleo, que ofrecen empleos a los adultos para construir y mejorar carreteras, escuelas, centros de salud y similares, y al mismo tiempo ayudan a asegurar que los que trabajan son adultos y no niños.
- La protección social de la salud, que garantiza el acceso a la atención sanitaria y a la protección financiera en caso de enfermedad, y que puede evitar que los hogares envíen a sus hijos a trabajar cuando un miembro de la familia cae enfermo.
El principal papel de los trabajadores sociales en este ámbito es actuar en las áreas de detección (como, por ejemplo, en casos de maltrato infantil, abuso sexual, problemas sociofamiliares o de desarrollo) y prevenir situaciones de vulnerabilidad o riesgo de exclusión de social. Además, se ocupan de facilitar la integración del alumnado perteneciente a minorías étnicas y migrantes, así como fomentar la participación de las familias en la comunidad educativa del centro en el que estén escolarizados.
La responsabilidad primordial
respecto de la formulación de estrategias nacionales de protección social y la
ampliación de la prestación de los sistemas nacionales de seguridad social para
cubrir a la mayor parte de la población posible recae en el gobierno, pero las
organizaciones de empleadores y de trabajadores también desempeñan un papel
clave. Los interlocutores sociales pueden ayudar al gobierno a integrar las
cuestiones relativas al trabajo infantil en el diseño, aplicación y seguimiento
de las políticas nacionales, y garantizar que éstas aborden el trabajo infantil
de manera más eficaz. Por medio de la negociación colectiva, los sindicatos y
los empleadores pueden garantizar que los sistemas de seguridad social
complementarios ofrezcan una protección adecuada y asequible a los miembros y a
sus familias, respaldando la seguridad del ingreso familiar como un baluarte
fundamental contra el riesgo de trabajo infantil. El apoyo a la transición de
la economía informal a la economía formal fortalece los cimientos de una
seguridad social sostenible y, al mismo tiempo, hace los lugares de trabajo
refractarios al trabajo infantil. Las organizaciones representativas de otros
grupos interesados, tales como los pensionistas, las personas con discapacidad
o con necesidades especiales de salud, también deben participar en las
consultas nacionales, dado el caso. Sus preocupaciones también pueden tener
relación directa con la forma en que la protección social contribuye a la lucha
contra el trabajo infantil.


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