COMO TRABAJO SOCIAL ES UNA GRAN INFLUENCIA EN EL ASPECTO DE TRABAJO INFANTIL

La intervención con menores presenta una complejidad considerable debido a su vulnerabilidad y la etapa de desarrollo en la que se encuentran. El trabajo social con niños es especialmente importante cuando ellos están en riesgo de exclusión social, en situaciones de vulnerabilidad o maltrato, así como en los casos que requieren la integración de menores inmigrantes o pertenecientes a minorías étnicas. Los trabajadores sociales operan principalmente a través de los Servicios Sociales comunitarios o servicios especializados.

FACTORES INFLUYENTES

La pobreza y los choques económicos son los principales factores que impulsan a los niños a trabajar. Los hogares pobres tienen más probabilidades de tener que recurrir al trabajo infantil para satisfacer sus necesidades básicas y hacer frente a la incertidumbre. La exposición a situaciones que engendran una pérdida de ingresos de la familia, puede tener un efecto similar en las decisiones del hogar. Por ejemplo, los choques económicos, como la pérdida de empleo de un miembro adulto de la familia, las situaciones imprevistas relacionadas con la salud, como una enfermedad grave o un accidente de trabajo, y otras situaciones adversas en el ámbito de la agricultura, como la sequía, las inundaciones y las malas cosechas, pueden reducir drásticamente los ingresos de los hogares e impulsar a los niños a abandonar la escuela y a ponerse a trabajar para contribuir al ingreso familiar.


OBJETIVO DEL APOYO SOCIAL

Proporcionar apoyo a las familias pobres, y asistencia para que puedan hacer frente a los diversos choques. Entre los instrumentos de protección social que son de gran ayuda en la lucha contra el trabajo infantil figuran:
  • Los programas de transferencias en efectivo y en especie, condicionados o no, que mejoran la seguridad del ingreso de las familias y facilitan el acceso a la educación y a la atención sanitaria ayudan a prevenir el trabajo infantil y promueven la inscripción de los niños en la escuela o un control médico regular de los mismos.
  • Los programas públicos de empleo, que ofrecen empleos a los adultos para construir y mejorar carreteras, escuelas, centros de salud y similares, y al mismo tiempo ayudan a asegurar que los que trabajan son adultos y no niños.
  • La protección social de la salud, que garantiza el acceso a la atención sanitaria y a la protección financiera en caso de enfermedad, y que puede evitar que los hogares envíen a sus hijos a trabajar cuando un miembro de la familia cae enfermo.


El principal papel de los trabajadores sociales en este ámbito es actuar en las áreas de detección (como, por ejemplo, en casos de maltrato infantil, abuso sexual, problemas sociofamiliares o de desarrollo) y prevenir situaciones de vulnerabilidad o riesgo de exclusión de social. Además, se ocupan de facilitar la integración del alumnado perteneciente a minorías étnicas y migrantes, así como fomentar la participación de las familias en la comunidad educativa del centro en el que estén escolarizados.

Los sistemas de financiamiento social bien diseñados, como sistemas adecuados de microcrédito, incluso a través de cooperativas de crédito democráticas, también pueden desempeñar un importante papel complementario para garantizar que las familias vulnerables no encuentren cerradas las puertas de los servicios financieros que necesitan.

La responsabilidad primordial respecto de la formulación de estrategias nacionales de protección social y la ampliación de la prestación de los sistemas nacionales de seguridad social para cubrir a la mayor parte de la población posible recae en el gobierno, pero las organizaciones de empleadores y de trabajadores también desempeñan un papel clave. Los interlocutores sociales pueden ayudar al gobierno a integrar las cuestiones relativas al trabajo infantil en el diseño, aplicación y seguimiento de las políticas nacionales, y garantizar que éstas aborden el trabajo infantil de manera más eficaz. Por medio de la negociación colectiva, los sindicatos y los empleadores pueden garantizar que los sistemas de seguridad social complementarios ofrezcan una protección adecuada y asequible a los miembros y a sus familias, respaldando la seguridad del ingreso familiar como un baluarte fundamental contra el riesgo de trabajo infantil. El apoyo a la transición de la economía informal a la economía formal fortalece los cimientos de una seguridad social sostenible y, al mismo tiempo, hace los lugares de trabajo refractarios al trabajo infantil. Las organizaciones representativas de otros grupos interesados, tales como los pensionistas, las personas con discapacidad o con necesidades especiales de salud, también deben participar en las consultas nacionales, dado el caso. Sus preocupaciones también pueden tener relación directa con la forma en que la protección social contribuye a la lucha contra el trabajo infantil.